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martes, 13 de diciembre de 2011

"Que Dios, la Patria y él me lo demanden"


“Mientras haya un pobre en Argentina no va estar completado el proyecto nacional y popular”; fueron las palabras que manifestó, en el día de su asunción, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner; reelecta por el 54 porciento de los votantes argentinos.
La presidenta llegó al Congreso de la Nación minutos antes de las doce del mediodía acompañada de sus dos hijos. El primero que entró a la cámara baja y tomó juramento fue el vicepresidente electo Amado Boudou. Luego, ingresó Cristina recibida con una ovación producida por los presentes en la sala de diputados. Allí se encontraban algunos de los presidentes latinoamericanos, delegaciones extranjeras, diputados y senadores de la nación, algunos gobernadores e intendentes; y familiares, seguidores de la presidenta.
La elegida por la mayoría del pueblo argentino juró ante la Constitución nacional y los Santos Evangelios por el bienestar del país y si no cumpliera con lo prometido, manifestó en un tono firme, “que Dios, la Patria y él me lo demanden”. La presidenta emocionada recibió de su hija Florencia la banda presidencia y luego, tomó el bastón. Se estrecharon en un abrazo, y los aplausos de parte del público seguían mientras caían papelitos desde las alturas del Congreso.
Nuevamente como Jefa de Estado de la República Argentina, para los próximos cuatro años, comenzó su discurso acompañada de su vicepresidente. Por más de una hora  sus palabras se refirieron, principalmente, sobre los cambios positivos que generaron los anteriores dos gobiernos (el del ex presidente Néstor Kirchner -2003/2007- y el de Cristina Kirchner -2007/2011- ). “Han cambiado las cosas de aquel 25 de mayo de 2003 en Argentina y en el mundo”, manifestó la Presidenta. Y agregó: “Estamos en una nueva Argentina”.
Su discurso, también, tuvo énfasis, por un lado, sobre los empresarios, aclarándoles que “yo no soy la presidenta de las corporaciones sino de los 40 millones de argentinos”. Por otro lado, fue dirigido hacia los trabajadores y sindicatos que les manifestó que tienen permitido el derecho a huelga pero “no de chantaje ni de extorsión”.
La presidenta, además, anunció que se creará dos Secretarías dentro del Ministerio de economía, una de comercio exterior con el objetivo de unirse con la ya establecida Secretaria de comercio interior; y la otra que se fundará es la de competitividad.
Del mismo modo, les pidió tanto a los diputados como a los senadores de la nación que debata y sancione la Ley penal tributaria y la Ley de tierra.
Cristina Fernández de Kirchner finalizó su discurso, casi a la una y media del mediodía, prometiéndole al pueblo argentino que “no voy a dejar mis convicciones”, comparándose rápidamente con su marido, al referirse, que no sólo Néstor Kirchner no abandonó sus convicciones sino que “también dejó su vida” por ello.
La Presidenta junto a sus hijos y el Vicepresidente Amado Boudou salieron del Congreso de la Nación, dando comienzo, a partir del 10 de diciembre de 2011, un nuevo gobierno hasta el año 2015.

lunes, 31 de octubre de 2011

La mesa 326

 
Mesa 326. Un presidente. Dos fiscales. El aula preparada con todas la boletas correspondientes. El gendarme le preguntó a la autoridad de mesa si todo estaba en correctas condiciones para comenzar con la votación y este le respondió que si. Por lo tanto, a las ocho de la mañana se abrieron las puertas del colegio Nº 12 en Villa de Mayo del partido de Malvinas Argentinas.
A partir de ese momento, la escuela comenzó a tomar color de elecciones. En general, los habitantes de la República Argentina elegían un nuevo presidente para que los represente durante los próximos cuatro años. Además, en este sufragio se votaba para senadores y diputados nacionales. Y por último, en algunas provincias se elegían los cargos a gobernador, diputados provinciales e intendente.
Las primeras personas que entraban a la institución escolar eran guiadas a las mesas que les correspondía por los gendarmes o los policías de la provincia de Buenos Aires. “¿Dónde queda la mesa 332?”, preguntó una señora que entraba entusiasmada a la escuela. “Suba por las escaleras. Es la segunda mesa”, le respondió el guardia de seguridad.
Mujeres y hombres formaban una sola fila en cada una de las mesas que les correspondía. Algunos de ellos votaban por primera vez. Otros ya tenían un poco más de experiencia. Y por último, aquellos votantes que ya tenían la edad suficiente como para no votar más, igual participaban de las elecciones. Un hombre de pelo color ceniza introdujo su voto y expresó: “Yo tengo setenta y pico de pirulos y me podría quedar en mi casa viendo la tele. Pero no. Me gusta seguir eligiendo a mis representantes. Por eso vengo y voy a seguir viniendo”.
Durante el transcurso de las elecciones se acontecían las habituales situaciones de un día en el que los ciudadanos argentinos tienen que ir a votar.
Las personas llegaban con el documento en la mano esperando el turno para ser atendido por el presidente. Cuando era su momento, una de las fiscales decía casi en voz alta el nombre del votante y el tipo de documento. Se buscaba y se marcaba en el padrón el nombre para identificarlo. Se le daba un sobre celeste con las firmas de los representantes de la mesa; y se le permitía el ingreso al cuarto oscuro. Finalmente, con el sobre cerrado se introducía el voto en la urna. Un hombre de mediana edad pedía graciosamente: “A ver ¿Dónde están los fotógrafos? Quiero que me saquen una foto”.
Mientras tanto, las primeras horas de las elecciones transcurrieron con tranquilidad. Las tazas de café y té caliente comenzaban a llegar a cada uno de los presidentes y fiscales de las mesas. Aunque ocurrieron algunas situaciones referidos a los nombres que aparecían en el padrón. Una señora que estaba acompañada de una niña le comentó a la autoridad de mesa: “Disculpame. No me quiero meter pero me estaba fijando que en el padrón aparece mi padre y él falleció hace como cinco años”. En ese instante, el presidente lo marcó. Otro hecho ocurrió cuando no se dejó votar a un par de personas porque venían con un documento incorrecto. Una de las representantes de las mesas le manifestó: “Usted no puede votar señor. En el padrón marca que su documento es triplicado y vino con el original. La ley le prohíbe a que vote”
El mediodía y después de las tres de la tarde fueron los momento de más circulación de las personas. Fila dentro del colegio. Fila fuera del establecimiento. Los gendarmes trataban de organizar el tránsito de la gente, llamando de a poco a los que se encontraban afuera. Por eso, cuando las mesas se desocupaban, de ellos se podía escuchar: “Hagan pasar a las personas de la mesa 330”. Mientras que un fiscal general desde otra esquina le grita “y también de la 326”.
Estos atrasos también se debían a algunas dificultades que aparecían en las mesas. Los más comunes eran que los votantes tardaban dentro del cuarto oscuro, o se manifestaba que “No había boletas” y por lo tanto, se debía ingresar para verificar que boleta faltaba. Además los fiscales debían entrar, aproximadamente, cada 15-20 minutos para controlar el cuidado del aula y reponer si hacia falta sus boletas.
La mesa 326 se cerró, puntualmente, a las 18 horas. A partir de ese momento, varios de los representantes de los distintos partidos políticos ingresaron al aula para realizar el último paso del día. Contar los votos.
Se sacaron todas las boletas restantes y se colocaron en el medio del salón mesas para realizar el recuento prolijamente. Y en el pizarrón se puso un cartel para anotar las cantidades de los votos.
El presidente abrió la urna y empezó a contar los sobres hasta que llegó a la totalidad de  291 votantes. Luego, con la ayuda de una fiscal, ambos abrieron los sobres y se iban colocando por lista política cada uno de los votos.
Uno de los fiscales era el que anunciaba cada uno de los votos: “Boleta entera para el cabezón. Boleta entera para La Cris”, “Voto solamente para Cristina y Scioli” y “Un voto para Saá y su WiFi”. En un momento el recitador expresó: “Acá hay dos boletas enteras del mismos partido. Se anula los dos, ¿No?”, a lo que le respondieron: “No, se anula uno solo. El otro vale”. Este hombre siguió con sus proclamaciones. “Cuanto corte de boletas que hay”. Después se detuvo sorprendido en uno de los cortes: “Mirá que extraño este corte. Binner como presidente. El colorado como gobernador. Cariglino como intendente. Y diputados y senadores del frente de izquierda”. Haciendo referencia al candidato como presidente por el frente de izquierda y de los trabajadores expresó en forma irónica: “Miralo a Altamira. Va a sacar más votos que La Lilita”.
Finalmente, se contó lentamente y cuidadosamente cada uno de los votos. Hasta que se llegó a un resultado.
Del salón, algunos salieron felices, otros tristes pero con la cabeza alta y el resto indiferente. Todo había terminado. En la mesa 326 hubo ganadores, perdedores.



domingo, 26 de junio de 2011

¿Quién quiere ser Presidente?

Que hay reelección, que se baja. Que me uno a uno, que me uno al otro. Hago la fórmula con tal, al final decido que no. Quiero ser presidente, al final me quedo donde estoy. Que si, que no; y mucho más. Pero la mayoría comparten una idea: ser Presidente de la República Argentina.
El 25 de junio a las 23:59 fue el momento en que se dio fin al plazo para la presentación de las lista de precandidatos. A partir de ese instante, se supo con un poco más de claridad de quienes eran las personas que se presentarán para las elecciones nacionales del 23 de octubre de 2011.
Una de las primeras fórmulas que se dieron a conocer fue la de la Coalición Cívica. La Diputada Elisa Carrió participará en la carrera presidencial por tercera vez consecutiva, en este caso, acompañada por Adrián Pérez.
Otra dupla que también definió rápido la candidatura y que también peleará por la presidencia es el de Jorge Altamira y Christian Castillo pertenecientes al Frente de Izquierda y de los Trabajadores.
Luego de la fracasada interna en el Peronismo federal, sus principales candidatos se dividieron y cada uno conformaron sus partidos políticos. Por un lado, el ex Presidente Eduardo Duhalde junto al gobernador de Chubut Mario Das Neves serán postulantes por Unión Popular. Por el otro lado, el Gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, por segunda vez consecutiva, tiene aspiraciones de ser Presidente y estará escoltado por José María Vernet por el partido de Compromiso Federal.
También existieron idas y vueltas entre las alianzas de los partidos que lideran tanto Binner como Solanas; hasta que finalmente no llegaron a ningún acuerdo. Por lo tanto, desde el Frente Amplio Progresista, el Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner estará junto a Norma Morandi. Mientras, que Proyecto Sur apoyará como candidata a Presidente a Alcira Argumedo acompañada por Jorge Cardelli.
Otra de las fórmulas que tratará de llegar a la presidencia es la de Ricardo Alfonsín y Javier González Fraga que conforman el partido Unión para el desarrollo social.
Hasta último momento, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner confirmó su reelección y en este caso será acompañada por el ministro de Economía Amado Boudou.
Son ocho las fórmulas que competirán en las elecciones. Y serán los ciudadanos argentinos que van poder elegir, nuevamente, un Presidente para que gobierne y represente el país durante los próximos cuatro años.